Publicado por BcH el Nov 1, 2009 en
Castillos,
Construcciones,
Religión

Las formas, partes, diseño, situación y construcción de un castillo están pensados como elementos de defensa y ataque. El propio castillo era un arma. Todo tenía una razón de ser y una explicación, en la mayoría de las ocasiones, una razón militar. Pero hay una parte del castillo, en aquellos en los que existe, que no tiene una motivación militar, sino religiosa, otro pilar de la sociedad y el pensamiento medieval. Esta parte eran las iglesias o capillas.
Tomando como ejemplo la parte religiosa del castillo de Loarre, tenemos que nada es por casualidad y que Dios y la religión dirigen los símbolos. Todo tiene un porqué. La planta de la capilla se compone de un rectángulo, que representa la Tierra, y está coronada por un semicírculo, el ábside, que representa el Cielo. Tierra y Cielo. El Cielo está arriba y se debe pasar por la Tierra para alcanzarlo. Hay que recorrer la nave para llegar al ábside. Esto se repite en la propia puerta del templo. Sobre la puerta, rectángulo, el semicírculo del arco. Sobre la tierra, el cielo.
El ábside suele orientarse a oriente, para que reciba la luz del día antes que cualquier otra parte. Esta luz indica al hombre hacia dónde dirigirse, dónde está Dios y cuál es el fin real de la vida. El Cielo. Este el significado de la estructura general, pero no hay una figura, una forma o un arco que no tenga su motivo, su explicación y su objetivo en el templo.
Publicado por BcH el Oct 29, 2009 en
Castillos,
Construcciones

Los castillos no solían ser lugares demasiados acogedores, al menos desde el punto de vista actual. Con el paso del tiempo, y muchas veces provocado por el descuido, el castillo se iba deteriorando. Los suelos se volvía irregulares, en las puertas y ventanas aparecían holguras que provocaban fuertes corrientes y el mobiliario era, la mayor parte de las veces, mínimo. Pero a pesar de todo esto presentaban algunas comodidades incluso para su época, y no son pocas las veces que sorprenden a un visitante de nuestro tiempo. Por ejemplo: los retretes.
Nada tenían que ver con la idea actual de un baño, pero los retretes cumplían con su cometido. Eran poco más que rudimentarios asientos de madera que cubrían una larga tubería o hueco que recorría la pared del castillo y que solía desembocar directamente en el foso, si este existía. Solían ser fríos, ya que “el otro lado” estaba al aire libre y las corrientes subían con rabia hasta… como decirlo… olvidémoslo. Lo que sí parece una buena idea era el recubrimiento de madera, con el objeto de que las posaderas no reposaran directamente sobre la piedra fría.
Viendo todo esto no parecían muy cómodos, pero eran un avance, posiblemente. No sólo por comodidad, sino también por higiene.
Publicado por BcH el Oct 27, 2009 en
Castillos,
Palabras
Los reyes medievales tenían la propiedad sobre todos los castillos repartidos por sus dominios, al menos legalmente, pero no todos eran administrados directamente por el rey. Los pocos que utilizaban de manera habitual estaban bajo su férreo control, mientras que otros estaban cedidos a algún noble con el objeto de que fuera este quien gobernara el castillo y su zona de influencia, manteniéndolo activo y en buen estado. Esta donación temporal se denominaba tenencia y por extensión el responsable del castillo era el tenente.
El tenente gobernaba el castillo en nombre del rey, administraba justicia y era el representante del rey en la zona. La tenencia podía ser una villa, un territorio o un castillo. El tenente de un castillo, aunque esto conllevaba algunos terrenos aledaños, también era denominado alcaide.
Así, el alcaide era el que guardaba y defendía el castillo. Por su parte, un tenente era alguien que sustituía y ejercía el poder en nombre de otro, el rey en este caso. ¿Qué es, por lo tanto, un actual teniente de alcalde?