Publicado por BcH el Mar 14, 2010 en
El Escorial,
Religión

Biblioteca
La biblioteca de El Escorial es un punto crucial del lugar. No es casualidad que se encuentre en el eje principal del edificio, que conducía a la basílica. Tenía dos plantas, con gran cantidad de libros, valiosos mapas y otras curiosidades. Su decoración, a cargo de Tibaldi, también fue minuciosamente pensada.
Felipe II quiso dotar a El Escorial de una biblioteca que fuera centro de conservación y estudio del conocimiento acumulado durante siglos. Como base para el diseño de los frescos que adornaban el espacio se tomó la fe verdadera, pilar de todo según el monarca. En los extremos estaban representadas la filosofía con la escuela de Atenas y la teología con el concilio de Nicea. En el cuerpo de la bóveda, las siete artes liberales: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, música, geometría y astrología.
También se representaron los astros tal y como estaban en el momento del nacimiento de Felipe II, según la carta astrológica que elaboró en 1550 Matthias Hacus.
Etiquetas: Biblioteca, Religión
Publicado por BcH el Mar 8, 2010 en
El Escorial,
Religión

El monasterio de El Escorial
La incorporación al monasterio de El Escorial para los futuros monjes se efectuaba cuando estos tenían entre 9 y 13 años. No todo el mundo podía ingresar, y las normas eran estrictas en cuanto al origen del candidato.
En un primer lugar el joven solía proceder de algún lugar cercano al monasterio o bajo su influencia. Además, debía mostrar su limpieza de sangre, algo tan vital en aquellos tiempos y tan primordial en muchos aspectos de la vida de entonces. Este requerimiento estaba escrito en los propios estatutos de la orden de San Jerónimo, la orden del monasterio de El Escorial.
La limpieza de sangre excluía directamente a todos aquellos que tenían alguna traza judía o morisca en su origen. Pero no sólo esto, también estaban excluidos todos los niños cuyos padres ejercieran trabajos “viles” como: herrero, arriero, molinero, mesonero, pregonero, porquerizo, zapatero… Casi acabamos antes aclarando que hidalgos y labradores estaban fuera de esta lista de “marcados”.
Foto: Cruccone
Etiquetas: monasterio, Religión, sociedad
Publicado por BcH el Feb 28, 2010 en
El Escorial,
Religión

Cenotafio de Felipe I y su familia
En un edicto de 1586, el prior de San Lorenzo, independizado del arzobispado de Toledo gracias a una bula papal, señalaba los vicios y pecados de los que debía huir todo habitante de El Escorial. Según sus indicaciones, había de respetarse el ayuno cuaresmal, y cumplir íntegramente los testamentos, al menos cuando estos incluían donaciones a la Iglesia o el pago de misas por el alma del difunto. Cuando no había dinero suficiente para pagar de antemano estas misas, el difunto solía legar unas tierras para que el producto de las rentas sustentara las misas por su alma. Estas tierras, debido a su curioso cometido, no podían ser vendidas o enajenadas.
En el edicto al que hacemos referencia, también se prohíben, entre otras muchas cosas, las prácticas de alcahuetas y se insta a respetar el matrimonio. Este, estaba prohibido entre parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad, salvo que se obtuviera una dispensa papal. Así lo hizo el propio rey Felipe II, que se casó con una prima, una tía y una sobrina a lo largo de su vida.
Publicado por BcH el Feb 16, 2010 en
Castillos,
Pensamiento,
Religión
Cuando alguien se contagiaba de lepra era desterrado de la sociedad y comenzaba “un camino” hacia su final que se guiaba por leyes y normas que todos los leprosos debían aceptar. El siguiente gráfico ilustra estas cuestiones (pinchar en él para ver aumentado):
Etiquetas: Castillos, Enfermedad
Publicado por BcH el Feb 9, 2010 en
Religión
Se usaban en la Edad Media las horas canónicas,cuyo origen es monacal, para medir el tiempo durante el día y la noche. Los monjes debían orar ocho veces al día y así este se estructura, en base a estas ocho ocasiones. Fuera del monasterio, cuatro de esas horas se usaban para definir los diferentes momentos del día: prima, tercia, sexta y nona.
Las horas canónicas dependen del sol, por lo que los periodos eran variables dependiendo de la época del año. El siguiente gráfico las muestra e ilustra.
Etiquetas: horas canónicas, monasterios, Religión
Publicado por BcH el Ene 28, 2010 en
Palabras,
Pensamiento,
Religión

Ordalía, justicia divina
La ordalía era una prueba judicial que podríamos considerar entre supersticiosa, religiosa e inaudita. Estaba destinada a demostrar la culpabilidad o la inocencia de un acusado de un modo determinante y también se le conocía como “el juicio de Dios”, porque se atribuía a este la resolución final de la prueba.
Este tipo de pruebas son muy anteriores a la Edad Media, pero se perpetuaron hasta estas fechas. Consistía en tomar un elemento, habitualmente agua o fuego, y utilizarlo para que el mismo Dios tomara una decisión sobre la vida y la inocencia del juzgado. Este debía meter la cabeza bajo el agua, las manos en agua hirviendo, una mano sobre el fuego o caminar sobre brasas descalzo. Si sobrevivía a la prueba o las lesiones eran leves, Dios estaba del lado del juzgado. En cambio, si Dios sabía que era culpable, se encargaría de que muriera.
Por supuesto, si el acusado se negaba a realizar lo que dictaba la ordalía era considerado culpable, como es lógico.
Etiquetas: costumbres, Religión
Publicado por BcH el Ene 6, 2010 en
Castillos,
Religión

Edades del Hombre y la Religión
En el Medievo toda la historia del Hombre se dividía en edades, por supuesto, construidas en torno a la Fe católica y a hechos y personajes relevantes de la Biblia. La primera de las edades comienza con la Caída de los Ángeles y alcanza hasta el Diluvio Universal. Con la finalización de este comenzó la segunda edad, que se extendió hasta los tiempos de Abraham. Entre Abraham y David se engloba la tercera edad y la cuarta comienza con el segundo y acaba en la cautividad de Babilonia. La quinta es la que finaliza con la llegada al mundo de Jesucristo.
Por lo tanto, en la Edad Media vivían en la sexta edad del hombre, que según sus parámetros también es la vigente en nuestro tiempo. Después de esta vendrá la última, la séptima edad del hombre.
Etiquetas: Religión
Publicado por BcH el Nov 27, 2009 en
Religión,
Roma
En época romana los días se dividían principalmente en dos tipos, fastos y nefastos, que no tienen que ver con el carácter positivo o negativo que se les pueda dar hoy en día a ambos términos.
Los días fastos, marcados en el calendario romano con una F, eran aquellos días en los que se podían llevar a cabo actividades de carácter jurídico o legislativo y los negocios públicos. Dentro de estos había otro tipo, marcados con una C (de comitia) donde se podían llevar a cabo los comicios.
Por su parte, los días nefastos, marcados con una letra N, estaban dedicados a los dioses y por tanto sólo se permitía la actividad religiosa. El actual significado de nefasto se debe a que se ha tomado la faceta negativa de esos días, es decir, no lo que se podía hacer sino lo que no se podía y por lo tanto eran días proscritos, inapropiados o perdidos para la realización de muchas actividades.
Teniendo en cuenta que los primeros eran 245 y los segundos 109, se puede deducir el peso del ámbito religioso para los romanos, dedicando a su actividad casi el tercio de los días.
Etiquetas: calendario romano, fastos, nefastos, Religión
Publicado por BcH el Nov 21, 2009 en
Castillos,
Religión

Una orden de caballería medieval, como pueden ser los templarios o la orden de Calatrava, a la que corresponde exactamente lo que vamos a narrar, tenía una organización que permitía su gestión y gobierno. La orden estaba dividida en encomiendas, que eran territorios gobernados por un comendador y que habitualmente tenía un castillo o convento como centro neurálgico.
En el caso de Calatrava había dos comendadores mayores, uno para Castilla y otro para Aragón, que eran los máximos mandatarios de su zona de influencia. Por encima de ambos, y como máximo responsable de la orden, estaba el maestre. Este jefe supremo de la orden tenía algunos consejeros y ayudantes en su entorno más cercano. Entre ellos, su mano derecha era el clavero, cuya responsabilidad más importante era guardar y defender el castillo principal de la orden.
Como vemos, había una clara estructura y organización. La orden tenía un responsable del custodio de las reliquias y demás objetos de valor: el sacristán. Y también había un puesto para el responsable de las construcciones, al fin y al cabo hablamos de castillos, con el título de obrero mayor. Desde un punto de vista religioso, los frailes soldados de Calatrava solo reconocían como superior a su prior y por encima de este, el Papa.
Publicado por BcH el Nov 15, 2009 en
Castillos,
Combate,
Religión

Hay una famosa frase que reza aquello de “
nada une más que un enemigo común”. En ocasiones esto es totalmente cierto, pero en otras las rencillas son más fuertes que el odio al enemigo común. Para evitar estos problemas, en la Edad Media, el papado establecía la Paz Universal. Las luchas entre los diferentes reinos y dominios cristianos eran comunes y mantenían ocupados a los ejércitos. Por esto, cuando la Iglesia decidía que era el momento de unirse contra un enemigo común, es decir, cuando había llegado el momento de hacer una cruzada, se prohibían las luchas entre cristianos. Todos los cristianos unidos, temporalmente, contra el “infiel”, fuera en Tierra Santa o fuera en la península Ibérica, en plena reconquista.
El papado proclama la Paz Universal y esto prohibía combatir entre creyentes para así no desgastar fuerzas y recursos que debían ser aprovechados en una guerra por Dios. Se anunciaba en todas las iglesias de la cristiandad y así el que infringía aquella norma estaba enemistado con el representante de Dios en la tierra. Algo muy importante en aquellos tiempos. Por otro lado, luchar en la cruzada significaba indulgencias plenarias, lo que suponía otro aliciente.
Por decirlo todo, sospecho que esta Paz Universal en muchos casos no era más que una paz temporal y que en otros no fue tan efectiva como el papado hubiera deseado. En cualquier caso, tenía su utilidad y su sentido común detrás.