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Nombres de los meses en el calendario romano

Publicado por BcH el Dic 2, 2009 en Calendario, Roma


Muerte de Julio César en los Idus de marzo

Muerte de Julio César en los Idus de Marzo



Seguimos con pequeños detalles que esconde el calendario romano, esta vez descubriendo el significado de cada uno de los meses que lo componen (y que usamos actualmente).

Inicialmente el calendario romano tenía 10 meses: martius, aprilis, maius, iunius, quintilis, sextilis, september, october, november y december. Posteriormente, y para compensar los desfases que se producían año a año, se introdujeron dos más: ianuarius y februarius.

Con esta división hemos llegado hasta hoy día, pero veamos qué significado esconde cada uno de los meses:

  • Ianuarius: en honor al dios Jano.
  • Februarius: dedicado a Februo (Plutón).
  • Martius:  en honor a Marte.
  • Aprilis: dos versiones, 1) dedicado a Aprus (nombre etrusco de Venus) y 2) mes en que se abren (aperire) las flores.
  • Maius: dos versiones, 1) dedicado a Maya (madre de Mercurio) y 2) dedicado a los Maiores (los antepasados).
  • Iunius: dedicado a Juno.
  • Quintilis (Iulius): llamado así por ser el quinto mes (originalmente, antes de incluir enero y febrero). Luego cambiado en honor a Julio César.
  • Sextilis (Augustus): sexto mes, luego cambiado en honor a Augusto.
  • September: séptimo mes.
  • October: octavo mes.
  • November:  noveno mes.
  • December: décimo mes.

Resulta peculiar que en el calendario inicial sólo los 4 primeros meses estuvieran tuvieran el nombre dedicado a algo concreto y que del quinto al décimo sólo fueran nombrados por su orden en la lista.

Un último dato curioso, el mes sextilis comenzó teniendo 29 días y cuando fue modificado su nombre para rendir honor a Augusto, pasó a tener 31. Quizás Augusto “no podía tolerar” que su mes tuviera menos días que el de Julio César.

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Días fastos y nefastos en el calendario romano

Publicado por BcH el Nov 27, 2009 en Religión, Roma

En época romana los días se dividían principalmente en dos tipos, fastos y nefastos, que no tienen que ver con el carácter positivo o negativo que se les pueda dar hoy en día a ambos términos.

Los días fastos, marcados en el calendario romano con una F, eran aquellos días en los que se podían llevar a cabo actividades de carácter jurídico o legislativo y los negocios públicos. Dentro de estos había otro tipo, marcados con una C (de comitia) donde se podían llevar a cabo los comicios.

Por su parte, los días nefastos, marcados con una letra N, estaban dedicados a los dioses y por tanto sólo se permitía la actividad religiosa. El actual significado de nefasto se debe a que se ha tomado la faceta negativa de esos días, es decir, no lo que se podía hacer sino lo que no se podía y por lo tanto eran días proscritos, inapropiados o perdidos para la realización de muchas actividades.

Teniendo en cuenta que los primeros eran 245 y los segundos 109, se puede deducir el peso del ámbito religioso para los romanos, dedicando a su actividad casi el tercio de los días.

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Composición de los nombres romanos

Publicado por BcH el Nov 23, 2009 en Roma


Los nombres de los romanos tenían una estructura fija, tanto para hombres como mujeres, lo que les permitía «transmitir» bastante con su nombre, como por ejemplo la familia a la que pertenecían o si una persona era asociada a un hecho concreto.

Los nombres masculinos se componían básicamente de tres partes (praenomen, nomen y cognomen), mientras que las mujeres sólo tenían las dos últimas.

  • Praenomen: similar a nuestro nombre de pila, pero seleccionado de una lista realmente corta (apenas un par de decenas). Normalmente asociado al de algún antepasado de la familia y todos identificables con una abreviatura que simplificaba su escritura.
  • Nomen: sería un primer apellido que correspondía al nombre de la gens o familia a la que pertenecía la persona.
  • Cognomen: el equivalente al segundo apellido, normalmente creado como mote aplicado a la persona o en relación a un hecho puntual.

Un par de ejemplos bastante conocidos:

  • Cayo Julio César: Cayo (praenomen), Julio (nomen, correspondiente a la familia Julia) y César (cognomen, que significaba «peludo»).
  • Publio Cornelio Escipión: Publio (praenomen), Cornelio (nomen, correspondiente a la familia Cornelia) y Escipión (cognomen, del Scipio, bastón).

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Cómo se construía un puente romano

Publicado por BcH el Nov 1, 2009 en Construcciones, Emerita Augusta, Roma

Puente romano de Mérida
Fotografía de Pedro Martín. Vía flickr

Los puentes son obras de ingeniería que los romanos utilizaron con pericia al servicio de su red de «calzadas». Muchos de ellos han perdurado y algunos aún están en uso.

No siempre es fácil distinguir un puente romano de otro de época medieval o incluso de periodos posteriores. Por lo común los puentes romanos presentan estas características: pilares de sección rectangular; fábrica de sillares bien escuadrados y, a veces, almohadillados; arcos de medio punto (semicirculares) o rebajados (segmentos circulares menores que media circunferencia); plataforma de tránsito prácticamente horizontal; bases de los pilares redondeadas o angulosas en la zona en que bate la corriente para formar tajamares.

Para su construcción se realizaban tablestacados en torno a los espacios en que se iban a cimentar los pilares y se extraía el agua por medio de un «tornillo de Arquímedes», lo que permitía trabajar sobre terreno no inundado. Tanto las bases como los pilares estaban constituidos exteriormente por sillería cuidadosamente aparejada rellena de un aglomerado a modo de hormigón. Sobre las impostas de los pilares se colocaban las cimbras de madera para voltear los arcos y bóvedas adovelados. Las enjutas se rellenaban asimismo de hormigón.

 
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Funcionamiento de las termas romanas

Publicado por BcH el Oct 30, 2009 en Construcciones, Roma

Termas

Las termas eran uno de los edificios públicos de mayor éxito en época romana, no sólo por su componente higiénico y saludable, sino por convertirse en un punto de encuentro social bastante agradable.

Quizás lo más interesante de estas construcciones fuera el sistema para generar tres espacios con diferentes temperaturas: el caldarium, que incluía una piscina de agua caliente; el tepidarium, con aguas templadas; y el fridgidarium, de agua fría.

Estas tres estancias estaban conectadas, situándose el caldarium más próxima a la fuente de calor, el tepidarium, en el punto intermedio y el frigidarium,en la parte más alejada del generador de calor.

Caldarium

¿Cómo se generaba y distribuía este calor?

La fuente de calor era un horno construido en el exterior de las termas, pegado al caldarium, en el que se quemaba madera. El calor producido por esta combustión se guiaba a través de unas canalizaciones que iban por debajo del suelo de las termas y que calentaban el mismo por contacto del aire caliente con la superficie del suelo.

La invención de este sistema, conocido como hypocaustum, se atribuye al ingeniero romano Cayo Sergio Orata, y fue utilizado durante muchos años para calentar las termas y los baños privados de las casas de los más pudientes.

 
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Estructura de una ciudad romana

Publicado por BcH el Oct 28, 2009 en Emerita Augusta, Roma

Estructura ciudad romana

Los romanos procuraban diseñar sus ciudades en base a unos patrones comunes que permitieran orientarse en cualquier ciudad del Imperio con relativa facilidad.

Así, era común que la ciudad se organizara en cuadrículas en torno al eje perpendicular formado por las dos calles principales: el kardo (norte-sur) y el decumanus (este-oeste).

En el punto de intersección de estas dos avenidas se encontraba normalmente el Foro, lugar de máxima relevancia para la vida social y política de la urbe.

Las zonas de divertimento, como el teatro y el anfiteatro, solían encontrarse agrupadas en otra zona de la ciudad, así como los templos, las basílicas o las termas.

Pincha aquí para ver un ejemplo sobre la ciudad de EMérita Augusta.

 
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¿Cómo funcionaba un acueducto romano?

Publicado por BcH el Oct 26, 2009 en Construcciones, Roma

Acueducto= aquae ductus (“conducto de agua”)

Unas de las construcciones por las que serán recordados siempre los romanos son los acueductos, edificados básicamente para transportar el agua desde sus orígenes (manantiales, fuentes naturales…) hasta el punto de consumo (normalmente ciudades).

Aunque comúnmente se les suele llamar “acueductos” a los puentes de arcos que todos tenemos en mente (Segovia, Mérida y otros), éstos sólo eran una parte de una construcción mucho mayor, compuesta de una serie de elementos más o menos comunes y que servían en su conjunto para un correcto transporte del agua.



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