Cómo se construía un puente romano

Fotografía de Pedro Martín. Vía flickr
Los puentes son obras de ingeniería que los romanos utilizaron con pericia al servicio de su red de «calzadas». Muchos de ellos han perdurado y algunos aún están en uso.
No siempre es fácil distinguir un puente romano de otro de época medieval o incluso de periodos posteriores. Por lo común los puentes romanos presentan estas características: pilares de sección rectangular; fábrica de sillares bien escuadrados y, a veces, almohadillados; arcos de medio punto (semicirculares) o rebajados (segmentos circulares menores que media circunferencia); plataforma de tránsito prácticamente horizontal; bases de los pilares redondeadas o angulosas en la zona en que bate la corriente para formar tajamares.
Para su construcción se realizaban tablestacados en torno a los espacios en que se iban a cimentar los pilares y se extraía el agua por medio de un «tornillo de Arquímedes», lo que permitía trabajar sobre terreno no inundado. Tanto las bases como los pilares estaban constituidos exteriormente por sillería cuidadosamente aparejada rellena de un aglomerado a modo de hormigón. Sobre las impostas de los pilares se colocaban las cimbras de madera para voltear los arcos y bóvedas adovelados. Las enjutas se rellenaban asimismo de hormigón.



Me he quedado totalmente sorprendida, encuentro muy interesante este blog porque me gustan las curiosidades de cómo se vivía, o cómo se construían ciertos edificios y si las gentes serían felices en los años que les había tocado vivir.
Así pues, me alegro y os felicito.
Akawi.
Muchas gracias, Akawi. Si te gustan estas cosas, vas a disfrutar de lo lindo a partir de ahora. Al menos, es lo que intentaremos.
Un abrazo.
Esta colección es una cosa que hacía una falta tremenda. Y el exito irá en consonancia, seguro.
Por cierto, que pontifice significa pontonero. Curistorico, ¿No?.
Totalmente curistórico Uro, tendremos que aprovecharlo