Giro a la izquierda como defensa
Un castillo estaba pensado para servir de protección y sus elementos de defensa iban desde lo más obvio y claro: unas murallas altas y gruesas, hasta pequeños detalles que podrían ser de ayuda a medida que la batalla por el castillo fuera avanzando. Son muy conocidas las puertas de los castillos; una vez pasada la primera de ellas, el atacante entraba en un pasadizo en el que se le atacaba desde el techo, con líquidos hirviendo o con flechas.
Pero no todas las artimañas son tan obvias. Una vez dentro del recinto del castillo, los atacantes eran obligados a recorrer un determinado camino o pasillo en el que había giros a la izquierda de noventa grados, preparados para que los defensores pudieran repeler el ataque en ese punto. Al girar a la izquierda, el invasor, habitualmente con el escudo en su brazo izquierdo y la espada en el otro, dejaba su flanco derecho al descubierto y se convertía en un objetivo más vulnerable. Un pequeño detalle constructivo que significaba una ventaja para el defensor y podía hacer fracasar un asalto.
En esta línea también tenemos las escaleras de caracol, en este caso ya dentro de los edificios. El defensor luchaba desde arriba y el atacante debía subir las escaleras, combatiendo desde abajo. Estas escaleras giraban hacía la derecha incomodando el uso de la espada al que venía de abajo, obligándole a luchar «de revés». En cambio, el defensor puede golpear con toda su fuerza y sin problemas.




El tema este del giro ( Como lo de conducir por la izquierda) siempre me ha resultado interesante.
Llegados al momento en que el enemigo estaba en disposición de subir almenas arriba…¿Todavía se podía organizar defensa alguna?.
Depende de la estructura del catillo y del espacio entre la muralla externa y “siguiente punto”, que podría ser otra muralla, la torre del homenaje…
Espacio muy reducido en los castillos modernos, para no darles tiempo a los “visitantes” a acercarse. Pero si fuesen suficientes como para dominar la primera planta y atreverse a subir por las escaleras. ¿Realmente podrían hacerles frente en la parte superior de la torre del homenaje?.¿Sin ninguna forma de lograr agua, y expuestos a que les incendiasen la parte baja?.
Me parece que lo del giro a la izquierda ( que he comprobado in situ, por que siempre lo remarcan los guias) era una floritura de último momento, para no olvidar donde estaba uno, pero con una cuestionable utilidad bélica.
Sobre todo por que , a juzgar por las crónicas, rara vez se llegaba a una última defensa tan encarnizada.
Gracias por el comentario Uro. Yo creo que cualquier grano hace granero pero que, realmente, una vez sobrepasada la muralla era una lucha mano a mano. Y posiblemente, salvo que el hueco fuera pequeño y se pudiera taponar, la mente de los atacantes estaría en la victoria por salvar la barrera y la de los defensores en el punto contrario.
Saludos.
Ahí estamos. Hace mucho leí en un libro “para jovenes” como el diseño definitivo del castillo medieval se alcanzaba con el castillo de doble parapeto. Eran castillos tan perfectos que solo había dos formas de abatirlos: Un asalto con fuerzas monstruosamente superiores o un asedio larguísimo.
Por desgracia casi al mismo tiempo llegaba la artillería…
Gracias por el comentario Uro. Se te olvida una forma de abatirlos: la traición
¡ La mejor forma!.Como decia Filipo II, ejemplo de tuertos: “No hay camino tan dificil a una fortaleza, por el que no pueda subir una mula llena de oro”
Genial esa frase Uro, y no puede ser más cierta.