Publicado por
BcH el Nov 15, 2009 en
Castillos,
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Religión |

Hay una famosa frase que reza aquello de “
nada une más que un enemigo común”. En ocasiones esto es totalmente cierto, pero en otras las rencillas son más fuertes que el odio al enemigo común. Para evitar estos problemas, en la Edad Media, el papado establecía la Paz Universal. Las luchas entre los diferentes reinos y dominios cristianos eran comunes y mantenían ocupados a los ejércitos. Por esto, cuando la Iglesia decidía que era el momento de unirse contra un enemigo común, es decir, cuando había llegado el momento de hacer una cruzada, se prohibían las luchas entre cristianos. Todos los cristianos unidos, temporalmente, contra el “infiel”, fuera en Tierra Santa o fuera en la península Ibérica, en plena reconquista.
El papado proclama la Paz Universal y esto prohibía combatir entre creyentes para así no desgastar fuerzas y recursos que debían ser aprovechados en una guerra por Dios. Se anunciaba en todas las iglesias de la cristiandad y así el que infringía aquella norma estaba enemistado con el representante de Dios en la tierra. Algo muy importante en aquellos tiempos. Por otro lado, luchar en la cruzada significaba indulgencias plenarias, lo que suponía otro aliciente.
Por decirlo todo, sospecho que esta Paz Universal en muchos casos no era más que una paz temporal y que en otros no fue tan efectiva como el papado hubiera deseado. En cualquier caso, tenía su utilidad y su sentido común detrás.