Limpieza de sangre
La incorporación al monasterio de El Escorial para los futuros monjes se efectuaba cuando estos tenían entre 9 y 13 años. No todo el mundo podía ingresar, y las normas eran estrictas en cuanto al origen del candidato.
En un primer lugar el joven solía proceder de algún lugar cercano al monasterio o bajo su influencia. Además, debía mostrar su limpieza de sangre, algo tan vital en aquellos tiempos y tan primordial en muchos aspectos de la vida de entonces. Este requerimiento estaba escrito en los propios estatutos de la orden de San Jerónimo, la orden del monasterio de El Escorial.
La limpieza de sangre excluía directamente a todos aquellos que tenían alguna traza judía o morisca en su origen. Pero no sólo esto, también estaban excluidos todos los niños cuyos padres ejercieran trabajos “viles” como: herrero, arriero, molinero, mesonero, pregonero, porquerizo, zapatero… Casi acabamos antes aclarando que hidalgos y labradores estaban fuera de esta lista de “marcados”.
Foto: Cruccone




Como han cambiado las cosas, hoy tienen que aceptar a todo el mundo.
Y eso que es casi como ser funcionario.