Ordalía, justicia divina
La ordalía era una prueba judicial que podríamos considerar entre supersticiosa, religiosa e inaudita. Estaba destinada a demostrar la culpabilidad o la inocencia de un acusado de un modo determinante y también se le conocía como “el juicio de Dios”, porque se atribuía a este la resolución final de la prueba.
Este tipo de pruebas son muy anteriores a la Edad Media, pero se perpetuaron hasta estas fechas. Consistía en tomar un elemento, habitualmente agua o fuego, y utilizarlo para que el mismo Dios tomara una decisión sobre la vida y la inocencia del juzgado. Este debía meter la cabeza bajo el agua, las manos en agua hirviendo, una mano sobre el fuego o caminar sobre brasas descalzo. Si sobrevivía a la prueba o las lesiones eran leves, Dios estaba del lado del juzgado. En cambio, si Dios sabía que era culpable, se encargaría de que muriera.
Por supuesto, si el acusado se negaba a realizar lo que dictaba la ordalía era considerado culpable, como es lógico.




Este post me ha recordado (que raro) un documental de una tribu de no me acuerdo donde. Para determinar si alguien era culpable, le hacían chupar una especie de olla puesta al fuego, con las mismas premisas que has comentado. Lo curioso es que el tema funcionaba a las mil maravillas. En el documental explicaban el porque. Todos los miembros de la tribu creían en la fiabilidad de la prueba y la “olla” no estaba excesivamente caliente, por lo que el culpable se quemaba la lengua ya que se le secaba la boca al pensar que se iba a quemar. Sin embargo, el que se sabia inocente no se preocupaba por nada y la saliva de este, hacia que no se quemase la lengua.
Igual os parece una chorrada, pero siempre me ha llamado la atención, como ciertas supersticiones pueden tener una base científica.
Fampi, esa historia que cuentas a mi también me suena. Ciertamente la base es la misma, aunque me temo que en el medievo la olla sí estaba hirviendo
Saludos.
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