Problemas de salud
Inauguramos con esta entrada las dedicadas de forma directa a “Vivir en El Escorial”. Y como lo lógico es comenzar por el principio, por ahí lo haremos, por la construcción del monumental edificio.
No fueron pocos los problemas que se les presentaron a todos los involucrados en el proyecto, y lo veremos en esta y futuras entradas. Hasta les contaré cómo parecía que el diablo mismo estaba en contra del éxito de la empresa. Pero hoy nos centraremos en un problema importante que surgió allá por 1580: la gripe. Según narra el obrero mayor de San Lorenzo, fray Antonio de Villacastín; “desde 23 de agosto hasta 8 días del mes de septiembre, cayeron tantos enfermos de catarro que no había hombre ni mujer de pie que sirviese a los enfermos, ni les diese un jarro de agua, en tal manera que ni había médico que visitase ni apenas clérigo para administrar los sacramentos, y enterraban a los muertos sin campanas en toda España, y en las sepulturas metían 7 y 8 y más en cada una; y el día de la Natividad de Nuestra Señora hubo iglesias que no hubo clérigo que dijese misa”.
Según parece, el catarro o gripe de aquel año se llevó por delante a un tercio de la población. En El Escorial fallecían casi 10 personas al día por este mal. Hasta el propio rey Felipe II se vio tocado por la enfermedad, aunque no se dejó la vida en ello.




Y eso que la medicina en España estaba avanzadísima. De entre los prisioneros de la Felícisima Armada de Inglaterra, los más cotizados eran los boticarios y médicos españoles.
Gracias por el dato Uro
Ya sabes. Siempre que necesites un dato absolutamente inútil y anecdótico, piensa en mí.
[...] obra como El Escorial en pleno siglo XVI, ni tampoco la primera vez que hacemos referencias a las enfermedades. Pero hoy vamos a hacernos eco de unas palabras de entonces que dejan bien a las claras los [...]