Publicado por BcH el Mar 2, 2010 en
Comida,
El Escorial

El Escorial
Hace unos días presentábamos las monedas de uso común durante época de construcción de El Escorial. Hoy comentaremos los precios, por supuesto, en relación a los sueldos de entonces. Por ejemplo, un peón de la obra cobraba 2 reales (64 maravedíes) por día. Un profesor de gramática del Estudio de la Villa se embolsaba poco más de un real al día. Los cargos de la fábrica de San Lorenzo (aparejadores, escribanos…) cobraban entre los 4 y los 7 reales.
Con estos salarios como orientación, podemos valorar mejor los precios. Medio kilo de sardinas costaban unos 20 maravedíes (medio real), un huevo, 3 maravedíes y un pan de algo más de un kilo, costaba 9 maravedíes. Un litro de vino, 5 maravedíes.
Vestirse, sin lujos, para un año se llevaba unos 100 reales, es decir, unos 20 jornales para un trabajador cualificado y unos 50 para un peón de la obra. Como vemos, comer y vestirse se llevan una buen parte de los jornales, a lo que hay que añadir iluminación (una libra de velas de sebo costaba casi un real), calefacción, la casa…
Etiquetas: alimentación, El Escorial, monedas
Publicado por BcH el Feb 5, 2010 en
Comida,
Roma

Monedas romanas
En el Imperio Romano, las monedas que circulaban eran las sigueintes, ordenadas por orden de importancia:
- El áureo, de oro.
- El denario, de plata.
- El sestercio, de bronce.
- El dupondio, de bronce.
- El as, de cobre.
- El semiás, de cobre.
- El cuadrante, de bronce.
Así, para las compras diarias se solían utilizar los sestercios por ser una moneda intermedia. Según parece, el valor de un sestercio durante todo el siglo I d.C. y durante la primera parte del siglo II d.C. sería equivalente a lo que hoy son dos euros, aproximadamente. El precio de algunos productos comunes era:
- 1 litro de aceite – 3 sestercios
- 1 litro de vino corriente – 1 sestercio
- 1 litro de vino bueno – 2 sestercios
- 1 kilo de trigo – medio sestercio
- 1 entrada a las termas – un cuarto de sestercio, lo que sería un ás.
- 1 mula – 520 sestercios.
- 1 esclavo – entre 1.000 y 2.500 sestercios
Etiquetas: alimentación, monedas
Publicado por BcH el Ene 13, 2010 en
Castillos,
Pensamiento

Los humores determinan el caracter
Según la creencia medieval, el cuerpo humano se componía de cuatro humores, que no eran otra cosa que fluidos corporales. Para disfrutar de salud y belleza se debía mantener el equilibrio entre los mismos. Este número de cuatro coincide con los cuatro elementos básicos de la naturaleza (tierra, agua, aire y fuego), con las cuatro estaciones del año y con los cuatro principios elementales (frío, caliente, húmedo y seco). Como vamos a ver, todo estaba relacionado.
Los cuatro humores eran los siguientes:
- Bilis negra: fría y seca, remite a la tierra, aumenta en otoño y controla el bazo.
- Flema: fría y húmeda, se corresponde con el agua y el invierno y manda sobre el cerebro y el pulmón.
- Sangre: caliente y húmeda, se corresponde con el aire, aumenta en primavera y sirve de alimento para el corazón.
- Bilis amarilla: caliente y seca, representa al fuego, es típica del verano y se distribuye por el hígado y la vesícula.
El carácter de una persona dependía del humor dominante en su cuerpo, y así podía ser melancólica, flemática, colérica… en función de estos fluidos. Estos fluidos se pueden controlar con la alimentación, y así había todo un catálogo de alimentos que subían o bajaban un humor u otro.
Etiquetas: alimentación, Castillos, Pensamiento
Publicado por BcH el Dic 14, 2009 en
Comida,
Roma
Banquetes aparte, la dieta de los romanos era esencialmente como la nuestra actual, una dieta mediterránea rica en frutas, verduras, carnes, hortalizas, legumbres… Cierto es que no todo el mundo tenía acceso a todo tipo de alimentos y que los continuos periodos de lucha dificultaban muchas veces el flujo de ciertos productos; pero la cuestión es que si revisamos algunas de las recetas que eran relativamente habituales en los hogares romanos, veremos que se parecen bastante a nuestros platos actuales.
En este interesante blog podéis encontrar una gran variedad de recetas de la época, pero aquí os dejo una muestra de un menú saludable y contundente. Si alguien se anima a cocinarlo y probarlo, que nos diga si además está bueno.
Puré de lechuga con cebolla
Cocer en agua con bicarbonato unas hojas de lechuga; cortarlas, una vez escurridas, en pequeños trozos. Picar en un mortero pimienta, ligústico, semilla de apio, menta seca, cebolla y, macerar con garum, aceite y vino tinto.
Albaricoques con cerdo
Poner en una cazuela aceite y vino. Picar unas cebollas y cortar en cuadrados una paletilla de cerdo ya cocida. Cuando esté todo preparado picar pimienta, comino, menta seca, eneldo, rociar con miel, vino de pasas, vinagre en poca cantidad, mezclar y dejar macerar. Cocer todo en la cacerola y, a mitad de cocción añadir unos albaricoques deshuesados o unos orejones. Dejar hervir hasta su completa cocción. Espolvorear pimienta y servir.
Tortilla de leche
Batir 4 huevos, mezclar bien con ¼ l de leche y 25 gr de aceite hasta que quede disuelto. Poner aceite (en muy poca cantidad) en una sartén pequeña y echar el preparado cuando esté caliente. En el momento que esté cocido por una parte, darle la vuelta, untar con miel, espolvorear con pimienta y servir.
Etiquetas: alimentación, Comida, menu