Publicado por BcH el Ago 30, 2010 en
Construcción,
El Escorial,
sociedad
El título de esta entrada deja bastante claro, si tomamos la frase en el sentido más estricto, el tema de la misma. En el proyecto original de El Escorial ya estaban planificadas las salas de evacuación, tan necesarias en cualquier construcción. Cada zona del monasterio, fuera convento, palacio o seminario, disponía de las suyas.
Un caño principal llegaba a cada una de las salas de evacuación y de la fuente de la escalera principal partía un desaguadero que las limpiaba y vaciaba. Disponía de asientos similares a nuestros inodoros actuales y la gravedad hacía su labor para que todo acabara en depósitos subterráneos o en cursos de agua que acababan arrastrando las inmundicias.
Etiquetas: Construcciones, costumbres, El Escorial
Publicado por BcH el Feb 20, 2010 en
El Escorial

Don Juan de Austria
En otra ocasión hablaremos del buen número de fiestas y celebraciones que tenían lugar a lo largo del año en El Escorial, pero hoy nos centraremos en los toros. Era muy popular correr los toros por la villa, a pesar de que el mismísimo papa Pío V los había prohibido a través de la bula Agitatione taurorum. Esto no detuvo a don Juan de Austria, hermano del rey Felipe II por vía paterna, que organizó una gran corrida de toros en septiembre de 1576.
Don Juan alegaba que disponía de una dispensa papal que le permitía llevar a cabo el festejo y a la gente posiblemente no le importara mucho si aquello era cierto o no. En cambio, el rey, Felipe II, prudente, no asistió a la corrida. No pudo en aquella ocasión el papado con los toros, ya que si bien en aquella ocasión el rey se mantuvo al margen, no mucho después, en 1586, el rey hablaba con tranquilidad de asistir a una corrida de toros que se celebraría en su honor pocos días después de San Juan.
Etiquetas: costumbres, fiestas
Publicado por BcH el Ene 28, 2010 en
Palabras,
Pensamiento,
Religión

Ordalía, justicia divina
La ordalía era una prueba judicial que podríamos considerar entre supersticiosa, religiosa e inaudita. Estaba destinada a demostrar la culpabilidad o la inocencia de un acusado de un modo determinante y también se le conocía como “el juicio de Dios”, porque se atribuía a este la resolución final de la prueba.
Este tipo de pruebas son muy anteriores a la Edad Media, pero se perpetuaron hasta estas fechas. Consistía en tomar un elemento, habitualmente agua o fuego, y utilizarlo para que el mismo Dios tomara una decisión sobre la vida y la inocencia del juzgado. Este debía meter la cabeza bajo el agua, las manos en agua hirviendo, una mano sobre el fuego o caminar sobre brasas descalzo. Si sobrevivía a la prueba o las lesiones eran leves, Dios estaba del lado del juzgado. En cambio, si Dios sabía que era culpable, se encargaría de que muriera.
Por supuesto, si el acusado se negaba a realizar lo que dictaba la ordalía era considerado culpable, como es lógico.
Etiquetas: costumbres, Religión
Publicado por BcH el Dic 27, 2009 en
Castillos,
Comida,
Oficios

En los grandes banquetes medievales se servían animales como cerdos o cabritos que después de ser preparados, eran presentados en la mesa como si estuviesen enteros y allí se troceaban. Esta tarea de despiece le correspondía al cortador, también conocido como trinchante, que además servía al señor, le limpiaba y le ayudaba durante la comida. Pero no era esta la única responsabilidad del cortador y, desde luego, no era la más importante.
El oficio de cortador no era sencillo y por ello era muy reputado. Se debían conocer las normas de comportamiento en los banquetes con los señores y cómo tratar a los nobles y reyes. También era responsabilidad del cortador evitar que los cuchillos fueran envenenados y una importante baza en esta tarea era la lealtad. Por ello, el cortador seguía a su señor allá donde iba, portando todo lo necesario para sus labores: cuchillos, tenedores enormes, trapos para limpiar…
Pero como toda precaución es poca, los cuchillos permanecían siempre bajo llave hasta que era necesario su uso. Antes de usar un cuchillo, se cortaba con él una rebanada de pan y esta se daba a probar al repostero. ¿Y por qué al repostero? Porque era el responsable de custodiar el arcón en el que se guardaban los cuchillos.
Etiquetas: banquete, Castillos, costumbres, señores