Días fastos y nefastos en el calendario romano
En época romana los días se dividían principalmente en dos tipos, fastos y nefastos, que no tienen que ver con el carácter positivo o negativo que se les pueda dar hoy en día a ambos términos.
Los días fastos, marcados en el calendario romano con una F, eran aquellos días en los que se podían llevar a cabo actividades de carácter jurídico o legislativo y los negocios públicos. Dentro de estos había otro tipo, marcados con una C (de comitia) donde se podían llevar a cabo los comicios.
Por su parte, los días nefastos, marcados con una letra N, estaban dedicados a los dioses y por tanto sólo se permitía la actividad religiosa. El actual significado de nefasto se debe a que se ha tomado la faceta negativa de esos días, es decir, no lo que se podía hacer sino lo que no se podía y por lo tanto eran días proscritos, inapropiados o perdidos para la realización de muchas actividades.
Teniendo en cuenta que los primeros eran 245 y los segundos 109, se puede deducir el peso del ámbito religioso para los romanos, dedicando a su actividad casi el tercio de los días.


