Publicado por BcH el May 13, 2010 en
El Escorial,
sociedad

Felipe II y el Velasquillo
Bufones, enanos, locos y “graciosos” en general, eran habituales cerca del rey. Su tarea era entretener, pero no era extraño que los más cercanos al rey llegaran más alto. Estar tan cercano al monarca provocaba que se estableciera cierta relación de confianza y gracias a esta y a la broma, en muchas ocasiones eran los únicos capaces de decirle al rey algunas cuestiones que puestas en otras bocas habrían significado una pena.
Los arribistas entre los cortesanos y los ministros, buscaban su amistad y confianza para así abrir un camino de acceso al rey. También eran una buena fuente de información ya que tenían libertad de movimientos y acompañaban al rey largas horas mientras se dedicaba a otras tareas.
Algunos hicieron notables fortunas y hasta sacaban sus buenas rentabilidades de las partidas de cartas que jugaban con las infantas y en las que estas pagaban sus deudas sin rechistar.
Etiquetas: Felipe II, Oficios
Publicado por BcH el Mar 23, 2010 en
El Escorial

Patio de los Evangelistas
A pesar de ser un hombre de recias convicciones católicas, el rey Felipe II tuvo algunos coqueteos con la alquimia. Hay pruebas de dos trabajos que él mismo auspició y que, como es lógico, buscaban obtener oro a partir de otros materiales.
En uno de los casos, los alquimistas parecían ser tan serios que el rey tomó el tema en serio, si bien guardaba una base de escepticismo sobre los experimentos. Así lo atestiguan sus palabras: “En verdad, que aunque yo soy incrédulo de estas cosas, que de esta no lo estoy tanto, aunque no es malo serlo, porque si no saliese, no se sintiese tanto”.
Por supuesto, todos estos intentos acabaron fallidos pero lo que acabamos de ver muestra un aspecto curioso del rey. No estaba convencido de la realidad de la alquimia, pero “por si las moscas”, y por si fuera capaz de hacer oro de “la nada”, tampoco se negaba rotundamente.
Etiquetas: El Escorial, Felipe II
Publicado por BcH el Mar 10, 2010 en
El Escorial

Felipe II de caza
Cuando Felipe II decidió llevar a cabo la obra de El Escorial, también se vio impactado el entorno ya que este se acondicionó para que satisficiera al rey y sus aficiones. Se crearon en el entorno casas de recreo, estanques, cotos de caza, jardines, huertas… de tal forma que Felipe II pudiera disfrutar de la naturaleza, tal como deseaba.
Al parecer el rey era un antófilo (amante de las flores) y le gustaba pasear por el campo y recrearse con la naturaleza. Verdaderos expertos, llegados algunos de los Países Bajos, diseñaron los estanques. La caza y la pesca eran aficiones muy practicadas por el monarca, que solía pasar largas horas en esos menesteres, comiendo a la sombra de un árbol cuando llegaba el momento.
Eso sí, una cosa ha de quedar clara: aquella naturaleza pertenecía al rey. Pescar o nadar en aquellos estanques estaba multado con 3.000 maravedíes, así como cazar en las dehesas destinadas al monarca.
Etiquetas: El Escorial, Felipe II