Tipos de asalto a un castillo
Habitualmente, después de un tiempo de asedio a un castillo llegaba el momento del asalto al mismo. Si el asedio no había cumplido el objetivo de rendir el castillo, había que echar mano a las armas de asalto. También es cierto que en ocasiones no había asedio y se pasaba directamente al asalto. Haremos un repaso rápido, mucho más extenso en el libro “Vivir en un castillo medieval”, sobre los tipos de asalto.
Durante el propio asedio y para abrir un hueco en el lienzo de la muralla, comenzaban a utilizarse los ingenios militares de la época para el lanzamiento de proyectiles: catapultas, trabucos… En la mayoría de las ocasiones se lanzaban piedras, pero también objetos incendiarios, en este caso no contra el lienzo sino dentro del propio recinto amurallado.
Otra forma de franquear la muralla y de permitir el asalto, era derrumbar los propios muros. Para ello se utilizaban las llamadas minas; túneles que se escarbaban hasta situarse bajo la misma muralla. El túnel se sostenía con puntales de madera que una vez llegado el momento eran retirados, hundiendo la defensa al desaparecer, literalmente, el suelo sobre el que se sustenta.
Otro método de asalto, arriesgado y costoso en vidas a pesar de los métodos de protección empleados, era el ataque directo a la puerta del castillo. La puerta era el punto más débil de todo el perímetro y se intentaba aprovechar tal cosa. Usando arietes, también llamados carneros, se golpeaba la puerta hasta echarla abajo. En esta operación el atacante se exponía mucho, y por ello se crearon las denominadas tortugas y gatas (que podéis ver en el glosario de castillos), que eran arietes con protección.
Hemos visto métodos de asalto haciendo un hueco en la muralla, derrumbándola con un ataque por debajo, intentando atravesarla por la puerta, pero no olvidemos que también podemos intentar superarla por encima. Este tipo de asalto se hacía usando escalas para trepar por el lienzo o usando ingenios como las torres de asalto.
Por encima, por debajo y a través. Siempre un camino duro y costoso en vidas. Por lo tanto, la opción más sencilla, y no la menos común, era buscar algún traidor o aliado dentro del castillo que facilitara de algún modo el acceso al mismo. Ya tratamos en su momento el uso de las denominadas puertas de la traición.



Siempre he pensado quién era el “salao” que se decidía a escalar el primero… creo que tenía muy claro que iba a morir, ¿¿qué le empujaba a hacerlo??
Me imagino la escena: Pepe- sube tú que se te da mejor- Juan – uy, que lío, justo me acaba de dar un tirón en la trócola… que suba Pedro que conoce a uno arriba.
Buena reflexión Hamaquero. Supongo que el vino, las amenazas, las recompensas y poco sentido común estaban en el cóctel.
Saludos.
Hace unos años estuve en la reconstrucción de un castillo en la cima de una colina. Nos comentaron que uno de los trabajos diarios era limpiar todo resquicio de arboles y matorrales a muchos metros a la redonda y no solo para conseguir una mayor linea de visión para localizar intrusos. Ya que una de las formas de atacar el castillo era pegarle fuego al bosque que lo rodeaba y asfixiar a los ocupantes.
Gracias Fampi por el apunte. El campo que rodea al castillo y que está totalmente talado se denomina egido y forma parte, como bien dice, de la defensa del castillo.
Saludos.
Muy buena reseña. Uno de los puntos que siempre me pregunte fue: Con tanto metal en el cuerpo eran capaces de subir por una escala?
Yo soy de Argentina y se me vuelve imposible comprar los libros por el tema de costos de envio y demas.
Pero aprobecho para preguntarles, aparte de los libros que mencionan en la pagina algun otro libro para leer sobre, combates – Castillos medievales?
Saludos