Y aún la misma salud caería enferma
No es la primera vez que hablamos sobre lo duro y complicado que era trabajar en una obra como El Escorial en pleno siglo XVI, ni tampoco la primera vez que hacemos referencias a las enfermedades. Pero hoy vamos a hacernos eco de unas palabras de entonces que dejan bien a las claras los estragos que debían causar los males.
Cuenta una historia, escrita más bien para criticar la obra, todo hay que decirlo que “de aquí acontece que […] cuantos allí se detienen algún tiempo caen malos y escapan pocos, y aún la misma salud, si allí estuviese en verano, caería enferma”.
Antón de Barihuelos, cubridor de pizarra, decía que “las enfermedades son muchas y se pasa mucho frío y trabajo en los tejados”. Realmente, el frío debe azotar al que trabaja en un tejado en plena sierra madrileña sin muchas contemplaciones. Por citar más ejemplos, de un grupo de treinta artesanos venidos desde Italia, en pocos años murieron más de la mitad. Testimonios similares hablan de familias enteras enfermas, de hijos de trabajadores que fallecieron, bajas prolongadísimas, paludismo….



